1. La Ley del Karma.

“Toda piedad consiste en observar y creer en la Ley del Karma…Si uno no cree en la Ley del Karma, entonces a uno le falta el entusiasmo en la búsqueda de sus estudios devocionales; si uno cree firmemente en la Ley del Karma, entonces el pensamiento de las miserias de los Tres Estados Inferiores (el ámbito del infierno, el ámbito animal, el ámbito del fantasma hambriento), seguramente lo llenará a uno con temor y lo inspirará con el más intenso deseo de alcanzar el Estado del Buda... Por lo tanto, yo los invito a que establezcan firmemente su creencia en la Ley del Karma.” Milarepa

Entender verdaderamente la Ley del Karma, es en realidad el fundamento de cualquier realización espiritual genuina. Este es el punto que Milarepa, el más famoso de todos los yogis tibetanos, está señalando en las afirmaciones anteriores, mismas que provienen de su autobiografía. Si realmente entendiéramos la Ley del Karma en todas sus sutilezas, no dudaríamos en emprender una vida lo más espiritual posible.

Aunque normalmente se piensa del Karma como el principio de cosechar lo que sembramos, o el que por cada acción hay una reacción igual, aunque estas afirmaciones son suficientemente verdaderas, en realidad, la Ley del Karma comprende muchas más sutilezas intrincadas, que merecen que pensemos en ellas. Cada pensamiento que piensas y cada palabra que dices, tiene sus consecuencias kármicas.

Cada cosa que piensas es en realidad una onda de pensamiento que sale hacia tu medio ambiente. El rebote es instantáneo. Lo que un hombre o una mujer piensa, en eso se convierte. Cada pensamiento tiene una carga emocional, así que inmediatamente colorea tu campo psíquico mental. Cada pensamiento tiene su propio circuito instantáneo de retroalimentación. Así que nuestro carácter es la suma de nuestros pensamientos. Nosotros somos la suma de los pensamientos y decisiones que hemos hecho. Piensen cuidadosamente acerca de esto. Cualquier sentimiento, cualquier rencor u opinión que tengas acerca de otra persona, es en realidad un juicio que te convierte en lo que piensas de la otra persona. Estas opiniones que tenemos de los demás, son en realidad los más grandes obstáculos que nos hacen tropezar en el camino hacia nuestra realización espiritual. Un mal pensamiento es un mal pensamiento, un buen pensamiento es un buen pensamiento, no importa de cuanta santidad lo sostenga. Un pensamiento neutral es un pensamiento neutral. El pensamiento de que otra persona es mala es un mal pensamiento que nos convierte en lo que somos. Una proyección negativa nos hace negativos.

Este aspecto de la Ley del Karma es en realidad un incentivo para tomar responsabilidad personal. De hecho, la persona totalmente espiritual, es aquella que toma absoluta responsabilidad por cada pensamiento y sentimiento que pueda tener y quien se da cuenta de que nadie excepto sí mismo o sí misma es responsable por todo lo que se manifiesta en su entorno.

Esta es la razón por la que se establece en el Corán, de que a ningún alma se le da una carga mayor de la que pueda cargar y de que ningún alma puede cargar la carga de otra alma. Estos puntos son para ayudarle a uno a cortar a través de cada forma de codependencia que exista, ya que la codependencia es la causa más grande de la miseria kármica del alma. Es la codependencia la que acusa o hace responsable a otro por la condición de vida que uno tiene. Esto es lo que Buda quiso decir con sus últimas palabras, “Sé una lámpara y un refugio para ti mismo. No reconozcas a otra autoridad externa que no seas tú mismo.” Si terminamos nuestra codependencia, y no hay un solo ser humano que no experimente la codependencia, de una forma u otra o en algún momento u otro, entonces obtendremos la libertad espiritual. La codependencia es en realidad, la falta de comprensión y aplicación de la Ley del Karma. El punto es que la Ley del Karma debe aplicarse al análisis de todo lo que pensemos y hagamos.

Cuando se ha establecido en la Runa de este Cuarto, El Sendero del Pueblo, que “todos los puntos unificados en la conducta”, esto significa que tu conducta es la expresión sumada de tus tendencias kármicas. Cada punto de tu mente se expresa a sí mismo en cada aspecto de tu conducta. Si tu conducta es descuidada, esto es porque tu mente es descuidada. La pereza kármica es la fuente de la conducta descuidada. La pereza kármica es la mente acelerada que pasa por alto la mecánica del espacio físico, o que corta camino mientras se enfrenta al mundo. No existe nadie en el mundo que no sufra de alguna forma de pereza kármica, de fijación kármica o de olvido kármico. Se requiere de un ejercicio espiritual para superar cualesquiera de estas tendencias kármicas. Esto significa que todo lo que necesitamos es de un ejercicio espiritual.

Uno de los más grandes obstáculos para superar las tendencias kármicas es el pensar que lo sabes todo. Una vez que piensas que sabes algo, has creado un bloqueo mental o fijación. Esto puede sonar paradójico, pero el hecho es que una vez que piensas que sabes algo, desarrollas una arrogancia. Puede que sepas algo, pero siempre tienes que pensar: no importa lo que sepa, siempre hay alguien que sabe más, aún si ese alguien es Dios. El punto es que cada uno de nosotros es responsable por nuestra parte en la creación del mundo, tal como está. Nuestra conducta determina la calidad del mundo. Podremos todos querer cambiar el mundo, pero no podremos hacer nada al respecto, hasta que realmente tomemos responsabilidad y cambiemos nosotros mismos. El problema es que realmente casi nadie puede verse a sí mismo lo suficientemente bien, como para evaluar su propia mente y acciones-vida espiritual significa ejercicio espiritual, y ejercicio espiritual significa disciplina espiritual. Si realmente te quieres conocer a ti mismo y tener control de esto, tienes que considerar un entrenamiento de la mente.

 

2. Entrenamiento de la Mente.

Hay momentos en los que la contemplación del caos, percepciones erróneas y el egoísmo que preponderan en la conducta y asuntos del mundo alrededor de nosotros es tan intenso, que lo lleva a uno a la desesperación, ciertamente esto nos lleva a hacer una pausa para que hagamos una auto-reflexión aún más profunda. Ya que ciertamente la acción, o más bien la reacción impulsiva y precipitada, solamente añadiría al ya lóbrego campo de confusión. ¿Qué más puede uno hacer que entregarse a Dios? Si, es imperativo el entregarse uno mismo a una fuerza superior o al Absoluto. Pero, también puede ser que muchas de nuestras actitudes y opiniones sean inconscientes. Debemos esforzarnos aún más. Debemos meditar. El hecho es que solamente a través de la meditación – entrenamiento de la mente – podremos realmente encontrar una forma de entender la naturaleza del karma, darnos cuenta de el potencial de la auto-trascendencia y encontrar la manera de mantener la Unidad con la Mente de Dios. Esto es porque en el complejo mundo que hemos crecido, no hay forma en que podamos enfrentarnos con todas las sutilezas y trampas del ego, excepto por el ejercicio de conocer nuestra propia mente.

Los modales y el entrenamiento mental van de la mano. El entrenamiento mental es una verdadera higiene mental. Los modales significan el respetar los límites de los demás y de no inyectar nuestros propios viajes en toda la demás gente, pensando que alguien podría estar interesado en nuestro viaje. Así que, si entender la Ley del Karma es el pre-requisito básico para despertar espiritualmente, entonces el entrenamiento mental es la forma en que podremos practicar el estar espiritualmente despiertos. Recuerden que este Camino al 2012 es realmente un asunto serio. Si no te quitas el moho de tu alma, no importa que otra cosa estés tratando de hacer, no importa que tan elevado o tan bien intencionado pueda ser, bueno, todo esto podría convertirse en un sentimentalismo kármico, si no entras en una mejor práctica de higiene mental.

Para hacer esto realmente simple, me gustaría revisar los Siete Puntos de Entrenamiento Mental de Atisha. Esto asumiendo que al menos ya saben sentarse quietos, con su espina recta y disolver sus pensamientos con cada exhalación. Si ya puedes hacer esto, entonces estos son los siete puntos para contemplar, si realmente quieres entender y trabajar con la Ley del Karma y así ser un buen kin planetario en la Forma de Conducta. La esencia de la Forma de Conducta es el desarrollo de la disciplina espiritual, y esto es de lo que tratan estos siete puntos de entrenamiento de la mente.

1. Considera Todos los Fenómenos como Sueños.

Todo mundo piensa que lo que sea que estén haciendo, es la cosa más importante del mundo. Y para ellos los es, y hasta cierto punto, uno tiene tiene que tener esa actitud. Pero si todo mundo está pensando y actuando de esa manera todo el tiempo, entonces se puede volver bastante problemático. Si el asunto de cada quien es igualmente importante, entonces todo se reduce al mismo nivel y en realidad, todo es igualmente sin importancia. Todo es un sueño que hemos inventado. De hecho, cada sueño, memoria o percepción es solamente eso, sin más sustancia que un sueño que pasa. Tienes que considerar todos los fenómenos de esta manera, que son como sueños, de manera que no te fijes, ni seas tan afectado por ellos. El punto es que no quieres solidificar tus formas de pensamiento, porque te conviertes en lo que piensas. Déjalo ir todo y experimentarás la libertad. El considerar todos los fenómenos como sueños y el mantener tu compromiso de salvar el mundo es una verdadera disciplina espiritual.

2. Sé Agradecido con Todos.

Esto es realmente importante, ya que todo e lmundo parece tener algún enemigo o némesis. Tú tienes que estar libre del karma, de manera que puedas liberarte del resentimiento y del odio y de los celos horribles y de todo eso. En lugar de esto, sé agradecido con todos. Sé agradecido de que te estén poniendo un obstáculo para poner en práctica tu paciencia, tu tolerancia e incluso tu creatividad. A todos los que encontramos en nuestro camino, están ahí por una razón, y esta es la de ayudarnos a desarrollar nuestro carácter y dirección hacia la luz. Agradece a tu enemigo por darte una buena razón para despertar espiritualmente y para poner la otra mejilla. ¡In Lak’ech! Puedes incluso considerar que tu “enemigo” proviene de un lugar no iluminado y por lo tanto, él o ella merece compasión. El elevarse al nivel de la compasión universal es el propósito último para estar agradecido con todos. ¿Sin compasión, como podemos cambiar el mundo?

3. No seas Controlado por las Circunstancias Externas.

En el cultivo de la disciplina espiritual, uno de los más grandes desafíos es el efecto inesperado de las circunstancias externas, especialmente aquellas que son realmente perturbantes. Todo el punto de la disciplina espiritual es la paciencia, lo que significa tolerar a todo tipo de personas y circunstancias sin perder control de nosotros mismos. Cuando somos capaces de mantener nuestra paz interior, no importa lo que suceda en el exterior, entonces estamos perfeccionando nuestra disciplina. El poder continuar sentados en meditación aún cuando se escuchen tamborazos en el apartamento de al lado, es una actividad sublime. El neutralizar mentalmente esos tamborazos sencillamente dentro de otra textura mental, sin ponerte todo irritado emocionalmente, es la cima del ejercicio espiritual.

4. No te Apoyes en las Faltas de los Demás.

En la codependencia típica, no hay nada más fácil que pasar el tiempo pensando o hablando de las faltas de otra persona y deleitarse en esto. Cuando hacemos esto, estamos sintiéndonos superiores, ¿pero de qué, de quién y por qué? El apoyarse sobre las faltas de los otros es la tentación más grande para proyectar la culpa fuera de nosotros mismos y de realmente evadir la responsabilidad por nuestro propio mundo. Este tipo de conducta siempre parece ser inofensiva y privada y se siente tan bien, o al menos eso parece. Pero esto nada más es bueno para el ego, quien se alimenta de esta conducta. De hecho, al permitirnos caer en este tipo de pensamiento o plática, solamente estamos convirtiéndonos de la misma manera. Endurecemos nuestra actitud y asumimos que el otro nunca va a cambiar y de esta manera justificamos nuestras opiniones, pero somos nosotros los que nunca vamos a cambiar. El hecho es que el tiempo invertido en cualquier forma de pensamiento negativo, significa que estamos pasando nuestro tiempo negativamente, piensa en esto.

5. Explora la Naturaleza de la Conciencia No Nacida.

El identificarse con aquello que está más allá de las percepciones creadas por el ser y permanecer identificados con eso, es el paso más importante a tomar en la elevación de uno mismo, más allá de los golpes de los vientos de las preocupaciones egóicas y de las identificaciones kármicas, las añoranzas, las insatisfacciones, las coaliciones de las falsas percepciones, de todo el sufrimiento y dolor de la humanidad. El cultivar y explorar la condición de la conciencia no nacida, la misma escencia del estado meditativo, es obtener el punto de ventaja más elevado y puro. Solamente desde la perspectiva de estar identificado con aquello que está más allá de las percepciones creadas por el ser - la conciencia no nacida, atemporal – puede uno verse a sí mismo y comenzar a ver como uno es el autor de su propio sufrimiento y así comenzar a tomar una responsabilidad más profunda por nuestro propio mundo. Al mismo tiempo, uno puede comenzar a desarrollar una auténtica compasión por todos los seres.

6. Apóyate en una Mente Gozosa en Todo Momento.

En el desarrollo de la disciplina espiritual, el cultivo de una actitud positiva genuina es esencial. Apoyarse en todo momento en una mente gozosa es uno de los sellos de una verdadera disciplina espiritual. Si, es fácil desalentarse, pensar que el mundo está en contra de uno, que nadie nos entiende y que por lo tanto, es fácil e incluso justificable caer en el enojo o la depresión o en pensamientos auto-derrotantes. Y, desde luego, una explosión emocional es a veces inevitable, o ¿lo es realmente? El apoyarse en una mente gozosa en todo momento, significa que entiendes los fenómenos tales como los sueños y que has alcanzado una cierta estabilización meditativa – una mente de equanimidad – de manera que lo que parece ser un desastre personal o proyecciones negativas dirigidas en contra de uno, podrían realmente ser el incentivo para una mayor práctica espiritual, introspección y disciplina. Y, siempre probar la delicia del bien que cae sobre otros - ¡Eso en verdad es un gozo!

7. No Esperes Aplausos Efusivos.

Cuando uno se ha puesto en el camino de ser un hacedor de paz, un cruzado por la causa que beneficiará al mundo, uno se convierte en un tipo de activista. Cuando uno actúa típicamente, uno espera una respuesta, de hecho, uno espera clamor, y recompensa por nuestras acciones. Por ejemplo, uno se propone el difundir el Calendario de Trece Lunas, hablándoles a otros acerca de la Ley del Tiempo, organizando reuniones para el Día Cristal, o incuso dando clases o seminarios acerca del cambio del calendario. Pero puede suceder que nadie se presente, o que gente contenciosa domine el show y discuta en contra del calendario, o que la gente se salga. No importa, porque tú ya estás haciendo lo mejor que puedes, y eso es todo lo que cuenta. Si estás haciendo algo porque quieres reconocimiento, entonces realmente estás entintando la pureza de lo que estás haciendo. Así que el punto es no esperar que la gente se ponga de pie y nos aplauda. El dar desinteresadamente, es amor puro.

 

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